Un viaducto que redefine la escala de la infraestructura en Luque

Con una inversión de US$ 215 millones y un volumen de 90.000 m³ de hormigón, la futura autopista elevada del acceso este se perfila como una de las obras más emblemáticas del país, tanto por su impacto en la movilidad como por su efecto económico en el Gran Asunción.

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La magnitud del nuevo viaducto urbano se entiende mejor a través de un dato contundente: el proyecto completo demandará 90.000 metros cúbicos de hormigón. En redes sociales se lo comparó con “más hormigón que dos Puentes de la Amistad”, considerando que el puente de la Triple Frontera utilizó cerca de 44.000 m³.

Si bien el director de Proyectos Estratégicos del MOPC, Amílcar Guillén, relativizó la precisión exacta de esa analogía, validó la escala de la obra. “no parece descabellado hablar de que con esa cantidad de hormigón se puedan construir al menos una treintena de edificios de 10 pisos cada uno”, afirmó en entrevista.

La inversión asciende a US$ 215 millones, con cierre financiero concretado a través de BID Invest. Según explicó Guillén, el proceso tomó impulso tras completar los hitos contractuales: “prácticamente en enero se terminó la contratación y ya tienen el índice específico del contratista para dar inicio al proyecto”.

El eje central será una avenida elevada de casi cuatro kilómetros. “La autopista elevada son 4 kilómetros”, precisó, detallando que se integrará a un esquema de conexiones estratégicas: “va a constituir un gran anillo… un ramal va por Areguá… y el otro por Luque–San Bernardino”.

Solo el núcleo del viaducto requerirá cerca de 50.000 m³ de hormigón, mientras que el total del paquete —incluyendo accesos y corredores— alcanza los 90.000 m³. Para Guillén, el impacto es doble: “Más allá de la solución ideal que va a dar una salida rápida… también por la envergadura de la obra y el impacto económico que esto va a generar”.

En términos concretos, enumeró: “miles de ingenieros, trabajadores, maquinaria y equipo, consumo de combustibles y servicios”.

La concentración de proyectos en Luque responde a una planificación integral. “No son proyectos aislados, están estructurados de manera que puedan conversar cada uno de ellos”, sostuvo, al tiempo de remarcar que el objetivo es atacar nodos críticos: “hay un gran problema de congestión y estos corredores van a permitir reducir también los tiempos de viaje”.

En paralelo, el tren de cercanías se plantea como complemento y no competencia. “para nada”, respondió al ser consultado sobre un posible choque entre iniciativas. Mientras el tren “busca generar una mejor movilidad dentro de Gran Asunción”, la autopista elevada “busca conectarnos hacia el exterior del país”.

Actualmente, los trabajos se centran en tareas preliminares. “Se están haciendo los pozos para la construcción de los pilares” y se avanza en “la fase de liberación de la franja, que es el cuello de botella”, explicó. Reconoció además la complejidad social de intervenir en zonas urbanas: “es un proyecto de los que hay que animarse a hacer. Al ser tan urbano, tiene mayor afectación”.

Con un plazo contractual de 30 meses, el viaducto se perfila como una de las obras que puede redefinir la movilidad del acceso este del Gran Asunción y consolidar a Luque como nodo logístico–urbano. Como resumió Guillén, no se trata solo de infraestructura vial: “son grandes proyectos transformacionales del territorio”.

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Con info y foto de Infonegocios.

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