EL FUTURO DE LA CONDUCCIÓN AUTÓNOMA SE PRUEBA EN SEIS CIUDADES DE EUROPA Y COREA

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Los fabricantes de vehículos y empresas de ingeniería y software anuncian cada semana nuevas alianzas y desarrollos que, cada vez más, acercan los vehículos autónomos a la realidad. La Unión Europea trata de no perder posiciones y tiene en marcha varios proyectos de gran envergadura que favorezcan el desarrollo de tecnologías de conducción autónoma en los estados miembros. El proyecto Autopilot es uno de ellos y la ciudad de Vigo forma parte de este amplio consorcio que desarrolla seis pilotos diferentes en ciudades europeas y en Corea del Sur.

 

Imagen vectores con coches y autobuses conectados en una ciudad y el nombre del proyecto encima.

El proyecto Autopilot forma parte de Horizonte 2020 y desarrolla seis pilotos en Vigo, Tampere (Finlandia), Versalles (Francia), Livorno (Italia), la región de Bainport Eindhoven (Países Bajos) y Daejeon (Corea del Sur). Imágenes: Proyecto Autopilot

Autopilot es el nombre con el que se conoce el proyecto “Automated Driving Progressed by Internet Of Things” que arrancó en enero de 2017 y que, en unos meses, a finales de 2019, mostrará los resultados de dos años de trabajo y más de 25 millones de euros de inversión, con la financiación de la Unión Europea a través del programa Horizonte 2020, que aporta casi 20 millones de euros.

Infografía que representa cada uno de los sistemas de conducción autónoma que se testan. Crear y probar arquitecturas y una plataforma de IoT de para traer a la realidad los vehículos autónomos, son objetivos de Autopilot.

En total 43 socios forman parte de Autopilot con la coordinación de la organización público-privada Ertico, de la que forma parte la Dirección General de Tráfico (DGT) y promueve la investigación y estandarización de los estándares de los sistemas de transporte inteligente en Europa.

Desarrollos IoT para alcanzar la conducción autónoma

Son muchas las expectativas puestas en la conducción autónoma o automatizada tanto para la industria como para las autoridades encargadas de la gestión segura del tráfico. Se espera que los coches sin conductor aumenten la seguridad en los desplazamientos, proporcionen una mayor comodidad y generen nuevas oportunidades de negocio en el ámbito de los servicios de movilidad.

Vista aérea del puerto de Livorno (Italia) donde se desarrolla una de las pruebas.

Algunas estimaciones confían en que los vehículos de conducción autónoma supongan el 50% del mercado en 2035, un desarrollo que está íntimamente ligado al despliegue de las redes de comunicación móvil de quinta generación, el conocido 5G, y al despliegue masivo de la tecnología de Internet de las cosas (IoT). Se calcula que, para el año que viene, ya habrá 50.000 millones de objetos conectados. Y, precisamente en las diversas aplicaciones de IoT a los vehículos para convertirlos en coches altamente automatizados, se centra el proyecto Autopilot.

El proyecto lleva el ecosistema de IoT también a las infraestructuras viales y a los objetos que rodean la circulación. Todas estas aplicaciones se están probando en entornos reales de los seis emplazamientos en los que se desarrollan los pilotos. Estas experiencias y aprendizajes, así como el conocimiento y la tecnología que se derive del proyecto se incorporarán a la industria automotriz europea para desarrollar plataformas y arquitecturas IoT que deben avanzar la conducción automatizada.

Autopilot está probando y validando en Vigo, Tampere (Finlandia), Versalles (Francia), Livorno (Italia), la región de Bainport Eindhoven (Países Bajos) y Daejeon (Corea del Sur) cinco servicios de conducción automatizada basados en IoT en situaciones de tráfico real. Se testan sistemas de conducción en área urbana y en autovías, el uso compartido de coches en tiempo real, el sistema de aparcamiento automatizado y el “platooning”, esto es, circulación de varios vehículos automatizados en grupo y de manera sincronizada por la carretera.

Esquema de funcionamiento de un caso de uso de conducción autónoma en ciudad y aparcamiento automatizado.

Los jardines de Versalles en coche sin conductor

Versalles, en Francia, desarrolla un piloto de conducción autónoma muy vinculado a la actividad turística que registra la ciudad. Autopilot desarrolla sus pruebas en un área de dos kilómetros en las calles de la ciudad y con tráfico real, con hasta seis intersecciones con semáforos equipados con RSU (Road Side Unit) y un carril de autobuses habilitado también para la circulación de vehículos autónomos.

Parte de los jardines de Versalles, en Francia, donde se desarrollan pruebas de Autopilot.

Parte de los jardines de Versalles, en Francia, donde se desarrollan pruebas de Autopilot. Foto: Pixabay

 

En este caso, una pequeña flota de vehículos autónomos protagoniza las pruebas de Autopilot, en las que se testa un servicio de “carsharing” para los turistas, que pueden solicitar cada coche a través de una aplicación móvil para completar un recorrido turístico automatizado, en el que el coche avisa a los pasajeros de los lugares interesantes por los que pasan. El consorcio del proyecto ha llegado un acuerdo con el Palacio de Versalles por el que se definirá un pequeño recorrido en un área controlada de sus famosos jardines.

En este piloto también se prueba el sistema de “platooning” utilizando el carril bus para el pequeño “pelotón” de vehículos sincronizados, y el sistema de aparcamiento autónomo que también prueba Vigo (España).

Otros pilotos

En Italia se ha adaptado la carretera que une Florencia, Pisa y Livorno para convertirla en una autopista inteligente por la que hacer pruebas con sistema de conducción autónoma. Las pruebas dentro del área urbana se hacen en una parte del puerto de Livorno equipado con sensorización y tecnología IoT para testar los sistemas de advertencia de usuarios vulnerables (peatones, ciclistas, motoristas).

Por último, la ciudad coreana de Daejon se ha centrado en la implantación de un sistema de información y seguridad en intersecciones basado en IoT capaz de proporcionar información sobre la situación que rodea a la intersección, con el fin de aumentar la seguridad de estos vehículos en cruces situados en entornos urbanos. Son precisamente los cruces una de las situaciones más complejas para los sistemas de conducción autónoma por la acumulación de obstáculos, desde peatones a otros vehículos que cruzan, a lo que se suman las señales de tráfico.

 

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